El embarazo adolescente
Un problema tan complejo como este no puede ser enfrentado desde una sola perspectiva, por lo que empezaremos por brindar alguna información básica relacionada que pueda ser útil en diferentes niveles.
Diferentes instituciones en el país tienen programas con el objetivo de disminuir este problema.
El UNFPA es la agencia de cooperación internacional que promueve los derechos de las mujeres, jóvenes y adolescentes a disfrutar de una vida sexual y reproductiva saludable, se puede encontrar información al respecto en su página principal.
El MINSA a través de sus programas de salud (Programa de salud sexual y reproductiva y de prevención de enfermedades de transmisión sexual y reproductiva) ofrecen información y servicio de charlas a través de sus organismos locales que se pueden coordinar con la posta de la localidad, en cualquier parte del territorio nacional. Ofrecen información adicional y material educativo preparado y revisado por expertos que se puede aplicar en las instituciones educativas. Se puede encontrar información adición en su página, aquí.
En mi corta experiencia con el problema particular de la educación sexual en jóvenes y adolescentes es que los programas no parecen ser suficientes y son pocos los médicos que se involucren en este problema directamente; existe cierto tabú en la consulta que se esconde entre la necesidad de resolver un problema en particular por el que viene el paciente y las expectativas del mismo y su familia que nos liberan muchas veces de esta responsabilidad.
Expandiendo un poco la idea, al trabajar en consulta de medicina general usualmente los adolescentes y jóvenes que llegan al consultorio acuden por problemas agudos, infecciones, traumas físicos, etc. Hasta ahora no he tenido la experiencia de ver llegar a un paciente solo o en compañía de su familia que vengan porque quiere saber más sobre anticonceptivos o para preguntar sobre una vida sexual saludable, en alguna parte del camino, los profesionales de la salud hemos relegado esta función a los ginecólogos, como si la responsabilidad fuera solo de las mujeres que quieren cuidarse (sin saber mucho de las estadísticas, podría aventurarme a decir que no son adolescentes o muy jóvenes las pocas mujeres que toman esta iniciativa). Por otro lado, a todos los adolescentes que he atendido los he atendido en compañía de sus padres o un representante legal (obviamente porque es la forma de proceder cuando un paciente no es mayor de edad) y esto siempre me ha generado la duda si debería traer a la mesa este tema en particular, porque preguntarle a alguien de 15 o 16 años frente a su madre si ya empezó su vida sexual o si planea hacerlo en un futuro próximo no termina por parecer una buena idea, en parte por el miedo a como podrían reaccionar los padres y en parte a la sospecha que tal vez no me lo dirían así fuera cierto, además como ya lo mencioné, usualmente vienen por otro problema, hay una infección que solucionar, un mal que tratar y solemos dejar que esto ocupe todo el tiempo (también me he preguntado muchas veces como hacía sentir a alguien que viene por una gripe y sale del consultorio con una charla encima de sexualidad saludable).
Tengo la sensación que de alguna forma nos hemos lavado las manos de este problema y lo hemos dejado en hombros del gobierno, de las escuelas y en unos pocos programas e instituciones que se preocupan de esto; aunque para ser honestos, no creo que haya alguien más capacitado para llevar esta conversación que los profesionales de la salud.
No hay comentarios:
Publicar un comentario